jueves, 16 de mayo de 2013

-LAS PASIONES EN DESCARTES:



Si las pasiones son fenómenos de carácter básicamente natural (fisiológico), a diferencia de la moral que es de carácter prescriptiva-normativa, ¿en qué momento se tornan morales?
R/Las pasiones son causadas en el alma por los espíritus animales, y se dan en el hombre de forma involuntaria (hasta este punto no podrían considerarse morales por escaparse a la voluntad), pero debido a que el hombre por medio de la prudencia puede vencer las pasiones (lo cual es importante para evitar los excesos con que las pasiones presentan lo bueno y lo malo) el dejarse llevar o no por las pasiones sería algo que decidiríamos a voluntad, y ya que sería algo voluntario puede dársele una carga moral a esa decisión.
 En suma, las pasiones se tornan morales en la medida en que pueden ser útiles al hombre o en algunos casos perjudiciales, y el hombre se encuentra en la capacidad de decidir si dejarse llevar por ellas o no.

-PROBLEMAS DE HISTORIOGRAFÍA FILOSÓFICA:


  1.    ¿Cuáles son los aspectos positivos y negativos del proyecto historiográfico aristotélico?

2.    Exponga las razones por las cuales Hegel es considerado “el padre de la historiografía filosófica”

3.      ¿Cómo concibe Hegel la historia de la filosofía?

4.      ¿Por qué para Charles Taylor la filosofía es una disciplina fundamentalmente histórica?

5.      Señale los argumentos que plantea Alasdair Macintyre para superar el dilema en el que ha incurrido la historia de la filosofía.

DESARROLLO:

  • 1.      ASPECTOS POSITIVOS:

Aristóteles postula una visión unitaria de la historia de los problemas filosóficos, al ordenar los múltiples datos que arroja ésta –la historia- en una estructura metódica que permite explicar el desarrollo y el avance del pensamiento filosófico en torno a dichos problemas desde su génesis (etapa inicial).
La estructura metódica con la cual Aristóteles pretende explicar el desenvolvimiento de los problemas filosóficos a lo largo de la historia puede cumplir esta función precisamente porque se encuentra intrínseca en el desarrollo continuo de los problemas filosóficos, Aristóteles muestra que entre el pasado  un problema y su presente  hay una relación necesaria. Y es precisamente esa relación necesaria de causa y efecto la que Aristóteles expondrá en sus escritos.


ASPECTOS NEGATIVOS:

Aristóteles al tomar la historia de la filosofía como soporte para su propio proyecto filosófico cometió varios errores, ya que aplicó a la reconstrucción de las filosofías anteriores esquemas de pensamiento genuinamente suyos, deformando el auténtico sentido de esas filosofías, ignorando su peculiar significación histórica; además al pretender mostrar su filosofía como culminación de aquello que las demás filosofías habían iniciado, pero que no habían sabido dar término, tergiversó muchas de las afirmaciones de sus antecesores. Así mismo adaptó fechas y omitió doctrinas filosóficas con el fin de que la historia de la filosofía real coincidiera con el modelo de interpretación propuesto por él. Pero más que adaptar fechas lo que hizo Aristóteles fue presentar de una manera lineal o secuencial las distintas doctrinas de sus antecesores con el fin de convertirlas en una manifestación imperfecta y tentativa del saber filosófico que él corregirá. El ápeiron de Anaximandro brilla por su ausencia en el recuento histórico-filosófico de las causas y los principios del libro primero de la Metafísica.

En suma, Aristóteles en varias ocasiones impuso su visión del desarrollo de la historia e interpretó los datos dados por la historia de forma que éstos avalaran sus planteamientos, aun a costa de la tergiversación y la omisión de hechos.

  • 2.      Hegel es considerado “el padre de la historiografía filosófica” porque:
                               I.            Hegel le da a la historiografía filosófica el estatus de ciencia al suministrarla de un propósito y un método de estudio y también división y fuentes.
                            II.            Acometió incorporar los múltiples sistemas filosóficos existentes en un todo, concibiendo esta integración como un proceso progresivo de índole dialéctico. Todos los sistemas anteriores al suyo son entendidos como momentos imprescindibles del movimiento progresivo, que mediante el antagonismo, convergen en la totalidad de su propio sistema.

  • 3.      Para Hegel, la historia de la filosofía es un proceso dialéctico, ya que la filosofía del presente es el resultado necesario de la filosofía del pasado, por lo tanto la historia de la filosofía expone el acaecer de la filosofía; y en la medida en que ésta -la historia de la filosofía-  se ocupa del desarrollo de la razón , ha de presentar la conexión racional entre los diversos sistemas racionales, y ya que hay perfecta sincronización -en Hegel- entre el desarrollo lógico de la idea (el cual es el objeto de la filosofía) y su despliegue histórico, el objeto de  la historia de la filosofía y la filosofía concordará, por lo que la historia de la filosofía y la filosofía en últimas son asimiladas como una misma cosa.

  • 4.      Para Taylor la filosofía es una disciplina fundamentalmente histórica porque la filosofía fundamentalmente es cuestionamiento de todo, por lo tanto involucra inclusive el cuestionamiento de lo  que se haya implícito -aquello cuya verdad damos por sentada-, y la única manera de mostrar la fundamentación de lo que está implícito es volviéndolo explícito y probando sus cimientos.

Ahora bien, nuestros presupuestos en la medida en que son la base de todos nuestros contenidos mentales y de nuestra forma de vida no pueden ser puestos en duda, de hecho son las máximas sobre las cuales actuamos, y una máxima no puede ser demostrada, su verdad se halla establecida por su necesidad, la única forma de poner en dudas nuestras pre-concepciones es mostrando que  no son necesarias, sino simplemente contingentes.

Llegados a este punto es donde la historia de la filosofía muestra su valor, al mostrarnos la evolución por la cual pasaron nuestras pre-concepciones, para dejar de ser simples ideas o teorías y constituirse como máximas en las cuales se basan nuestros contenidos mentales y forma de vida, la historia de la filosofía se muestra como la única manera valida en la que podemos ejercer el quehacer filosófico de cuestionar lo que por otros medio sería incuestionable, nuestras pre-concepciones y prejuicios.

En suma, ya que esencialmente solo por medio de la historia se puede hacer filosofía, ésta  -la filosofía- es fundamentalmente histórica. Ch. Taylor concibe la filosofía como un análisis creativo que se remonta históricamente a una reformulación originaria.

  • 5.   Macintyre muestra que la historia de la filosofía y nuestra interpretación de ella nos proporciona ciertos presupuestos desde los cuales filosofamos, y son estos mismos presupuestos desde los cuales filosofamos los que a su vez nos permiten elegir entre una concepción de la historia de la filosofía y otras, así pues hay una relación directa entre la historia de la filosofía y la filosofía, la una afecta fundamentalmente a la otra.

El hecho de que la historia de la filosofía y nuestra interpretación de ella nos proporciona ciertos presupuestos desde los cuales filosofamos crea otro aspecto a analizar, diferentes épocas significan diferentes interpretaciones y por lo tanto diferentes presupuestos debido a que lo que para una época enmarcada en ciertas formas de pensamiento es racional por estar sustentada por esta forma de pensamiento, para otra época es irracional por carecer de la forma de pensamiento que sustentaba dicha idea.

Llegado a este punto, Macintyre se hace los siguientes cuestionamientos: si nuestra concepción de la historia de la filosofía nos lleva a presuponer modos de pensamiento desde los cuales filosofamos, y estos modos de pensamiento son el criterio por medio del cual elegimos una forma de interpretar la historia de la filosofía por encima de otra ¿Cómo justificamos el que tengamos una visión de la historia de la filosofía y por lo tanto de la filosofía basada en ciertos modos de pensamiento y no en otros, sin acudir a los modos de pensamiento que precisamente se intentan justificar? Y si son estos modos de pensamiento los que nos permiten comprender la forma de pensar de una época, pero estos cambian entre épocas y por lo tanto dejan sin fundamento a ciertas ideas, un modo de pensamiento propio de una época se vuelve inconmensurable con otro modo de pensamiento de una época distinta, entonces ¿Cómo es posible una historia de la filosofía continua si solo podemos interpretar las ideas de nuestros antepasados desde nuestro propio modo de pensamiento?

Macintyre da solución a ambos problemas mediante la teoría de la inconmensurabilidad de Thomas Kuhn, el cual plantea que:

“(…) un cuerpo inconmensurable de teorías puede comunicarse con otro a través del tiempo, no solo porque proporciona un conjunto de soluciones más aptas para sus problemas centrales –puesto que, naturalmente, es en la definición de lo que constituye un problema central donde con toda probabilidad dos teorías inconmensurables discrepen-, sino porque proporciona una explicación histórica de por qué algunas de las experiencias fundamentales de sus adherentes, verificadas cuando éstos luchaban con sus propios problemas, fueron como fueron.”[1]  

Así, mediante un rescate de la formulación de Kuhn, Macintyre logra mostrar que un modo de pensamiento logra entender a otro (pueden comunicarse) en la medida en que lo supera, y es en ese acto de lograr superar a la otra teoría anterior que la nueva teoría logra justificarse porque explica de forma satisfactoria aquello en lo que la anterior teoría o modo de pensamiento falló al tratar de explicar.


[1] Macintyre, A. “la relación de la filosofía con su pasado”. Pág. 63.

miércoles, 15 de mayo de 2013

-BIOPOLITÍCA EN GIORGIO AGAMBEN Y EN ROBERTO ESPOSITO:



 Para entender la biopolitíca en Agamben y en Esposito es menester saber que entienden estos dos autores por dicho término, por lo cual la primera pregunta a tratar de resolver es: ¿Qué entienden Agamben y Esposito por biopolitíca?

Roberto Esposito
Para Agamben la biopolítica es la encargada de crear la diferencia entre lo humano y lo animal, tanto entre animales y humanos como entre lo que hay de animal en el humano y “lo propiamente humano” del humano[1]; es decir, es ésta (la biopolitíca) quien permite una frontera entre la vida que debe ser protegida (lo humano) y la vida que no se merece ser protegida (lo animal). Es por esto que para Agamben el biopoder cumple un papel netamente negativo, ya que permite la implantación de la comunidad sólo al incluir cierto tipo de vida dentro la sociedad por medio de la exclusión de todos los demás tipos de vida. O en otras palabras, salva una vida (la humana) a partir de la condena de todas las demás (las no-humanas).

Giorgio Agamben
En cambio para Esposito la biopolitíca es la encargada por medio de la inclusión de un tipo de vida de la exclusión de los demás tipos de vida; esta inclusión a partir de una exclusión si bien negativa en ese sentido vendría a ser positiva en el sentido de que por medio de dicha exclusión/inclusión se protege a un tipo de vida del otro tipo de vida, esto seria una inmunización positiva de un tipo de vida de otro.

“(…) la ventaja del paradigma inmunitario reside precisamente en el hecho de que estos dos vectores de sentido –negativo y positivo, conservador y destructivo- encuentran finalmente una articulación interna, porque la inmunización en cuanto forma de protección negativa, los contiene a ambos ligándolos en un único bloque semántico. Esto significa que la negación no es la forma de sujeción violenta que el poder ejercita en el exterior sobre la vida, sino el modo contradictorio en el que la vida intenta defenderse, cerrándose a aquello que la circunda –a la otra vida.”[2]

Es decir para esposito a diferencia de lo que plantea Agamben la vida no debe ser salvada de la política sino que la política debe ser pensada a partir de la vida que debe proteger. Esposito entiende la exclusión de ciertos tipos de vida como necesarios para evitar la destrucción de los otros tipos de vida que no son excluidos.

Ya habiendo vislumbrado un poco las concepciones acerca de lo que entienden estos dos autores por biopolitíca podemos empezar a analizar como sus reflexiones en esta área nos permiten superar el humanismo y en que sentido nos permiten hacerlo.

Por un lado, la reflexión de Agamben nos lleva más allá del humanismo al dejar a un lado la frontera entre lo humano y lo animal como mera exclusión de lo uno (lo animal- zoé) para dar paso a lo otro (lo humano-bios), y mostrar también a lo animal como una forma de vida que merece protección por parte de la política. Al mostrar todas las formas de vida como valiosas Agamben deja a un lado la dicotomía hombre/animal –que es la base del humanismo- y se concentra en una protección de la vida en su totalidad sin hacer exclusión alguna.

Mientras que por su lado la reflexión de Esposito nos lleva mas allá del humanismo al salvar al ser humano de la constante división a la cual se le a sometido entre su parte “animal”  y su parte racional “o propiamente humana”, esto al quitar el énfasis que toda la tradición a hecho en el estatus de persona como aquella que a logrado someter a su animal interno, y poner dicho énfasis en “lo impersonal” como aquello que es sagrado en todas los seres humanos sin importar si son personas o no; esto nos remite a la ultima pregunta que abordaremos en este ensayo, ¿en que sentido el concepto de impersonal nos permite salir del paradigma de una biopolitíca negativa?, esta pregunta será abordada teniendo en cuenta que Esposito tiene una visión reconciliadora entre la perspectiva puramente negativa de Agamben del biopoder y una versión positiva que él mismo propone, esta particularidad en Esposito ya fue mostrada cuando analizamos su concepción de biopolitíca, pero a continuación haremos mayor claridad en este punto.

Para Esposito el concepto de impersonal nos permite salir del paradigma de una biopolitíca negativa en el sentido de que nos abre un escape de la categoría de persona. Para Esposito esta categoría es problemática debido a que si bien constituye los cimientos de cualquier perspectiva actual en temas como derecho, ética, política y demás relacionados puesto que solo a la persona se le atribuyen derechos.

El problema con esta categoría (la de persona) es que para Esposito es una categoría negativa, esto es, una categoría que incluye a un grupo pero solo mediante la exclusión de todos los demás que no pertenecen a ese grupo; o en otras palabras, para dar derechos a unos debe privar de los mismos a todos los demás, también divide al hombre en dos sentidos:
En primer lugar, una división del hombre en tanto individuo ya que el término persona crea una escisión entre la parte racional del hombre y su puro aspecto biológico de éste mismo.

Y en segundo lugar, una división del hombre en tanto genero, debido a que separa a los hombres que son personas de los que no y le da a las personas derechos sobre aquello que no es persona, aun cuando pueda llegar a serlo o lo haya sido.

Esposito en contraposición a la categoría de persona que es una categoría excluyente propone la categoría de impersonal , es decir una categoría no excluyente sino incluyente, a que lo impersonal es aquello que todos los seres humanos tenemos de común y debe protegerse en todos nosotros por ser “sagrado” como lo llama Simone Weil. Lo impersonal es eso que es extendido a todos los seres humanos sin distinción de si son personas o no, y que poseen los seres humanos necesariamente sin crear una distinción entre lo humano del humano y lo animal del humano; lo impersonal se torna impersonal precisamente al ser común y colectivo, no restrictivo.

Es así como se supera la biopolitíca negativa, por medio de la categoría de lo impersonal ya que no se protege únicamente a la persona sino que “(…) se trata de aquella responsabilidad de proteger en ellos, no la persona, sino todo aquello que la persona contiene de frágil posibilidad de paso a lo impersonal”[3], lo impersonal no divide lo humano de lo animal en el ser humano, sino que lo protege por formar parte del ser humano, logrando así superar la escisión interna a la que ha sido sometido el hombre y que ha repercutido negativamente en nuestra relación con las animales.


[1] Véase: Agamben, G. “Lo abierto. El hombre y el animal”. Cap. 9. Máquina antropológica.
[2] Esposito, Roberto. “Comunidad, inmunidad y biopolitíca”, (prologo). Pág. 21.
[3] Weil, S., “Desconcertante Simone Weil”, en Archipiélago 43 (2000). –Cita tomada de “Comunidad, inmunidad y biopolitíca” de R. Esposito.